sábado, 21 de mayo de 2016

Positivo o negativo...todo depende de ti

Cuando mi hijo sufre, es el peor día de su vida. Cuando le ocurre algo bonito, es lo mejor que le ha pasado desde que nació. Que los asperger, en general, expresan sus sentimientos de modo algo extremo, es de las primeras cosas que me dijeron cuando diagnosticaron a mi hijo. Y que yo, siendo una persona muy negativa, iba a aprender a ver el lado positivo de las cosas para ayudar a mi niño a verlo también, es algo que he ido descubriendo con el tiempo.
   Después de publicar mi primer escrito en el blog, y de darlo a conocer a todos mis contactos, sucedió lo que suele ocurrir cuando te pasa algo importante en la vida: te sorprendes para bien o para mal de las reacciones de los demás... Al principio empecé a sentirme dolida por algunas situaciones, pero poco me duró porque pesaron más las respuestas positivas que fueron muchas y de lo más variado. Y en esas estaba ayer cuando me di cuenta de lo mucho que he aprendido con mi hijo en estos meses.
   Según he leído y me han explicado (quizá voy a generalizar demasiado pero no soy experta en el tema, solo una mamá con inquietud por aprender), las personas con asperger no es que no tengan sentimientos, es que a menudo no encuentran la forma adecuada de expresarlos. Y eso hace que cuando están felices tengan explosiones de alegría exageradas para los demás, que incluso tiemblen como le ocurre a mi hijo. Y en el caso opuesto les ocurre lo mismo. Cuando mi pequeño está triste, o le pasa algo que le descoloca, llora sin consuelo, tiembla, babea y repite sin parar lo injusto que es todo y lo poco que le entienden los demás. Y estas situaciones son las que más nos enseñan a los padres de niños con TEA a controlar nuestros propios sentimientos y la manera de expresarlos.
   Cuando ves a tu hijo desesperado, diciéndote que no quiere vivir o que el mundo no le entiende, lo primero que intentas es convencerle de que eso no es así y que la vida es muy bonita. Pero el tiempo y los buenos consejos profesionales, nos han demostrado que para él es muy frustrante sentirse tan incompredido y hemos cambiado de táctica. Cuando se siente mal simplemente le acompañamos en ese momento, le decimos que le entendemos y esperamos a que se relaje. Para llegar a este punto, he necesitado plantearme muchas cosas sobre mí misma y mis limitaciones en cuanto a paciencia y sobre, todo, positividad.
   En estos meses he aprendido a respirar varias veces antes de explotar(aunque no siempre lo consigo, una no es perfecta), y a pensar en cosas positivas que decirle al niño una vez que pasa ese momento de crisis. Y me cuesta, porque soy negativa por naturaleza, porque me afecta todo sobremanera y me cuesta recuperarme hasta del golpe mas suave...pero poco a poco voy notando ese cambio en mi y también en él, y en su hermana de la que también hablaré más adelante. Paso a paso estamos consiguiendo que esas explosiones de sentimientos negativos que desembocaban en crisis largas y complicadas, vayan siendo controladas y todos suframos mucho menos. Seguimos teniendo temporadas malas, en las que todo se junta y no ves la salida...pero siempre hay luz y al final con ese cambio interior que estamos consiguiendo los adultos, estamos ayudando a mi hijo.


   Esto me lleva a concluir diciendo que agradezco tener a mi hijo, tal y como es, porque es quién me está enseñando a ver la vida de una manera que nunca imaginé. Podemos afrontar lo que tienen nuestro hijos de mucha maneras, de una forma positiva y aprender de ello, o con negatividad y sufrir una vida entera de lamentaciones. Todo depende de uno mismo. Y aunque a veces es duro plantearse las dificultades que conlleva tener TEA, solo de pensar que una personita de seis años haga cambiar a una de "treintaytantos" le hace un ser valiosísimo al que siempre agradeceré el cambio que está ocasionando en mi forma de mirar el mundo y convertirlo en algo totalmente nuevo. 

5 comentarios:

  1. Los niños son los mejores maestros y consiguen cosas que nadie más lograría (quizá un perro o un gato ;) ) .
    Lo que cuentas deberíamos hacerlo todos con nuestros hijos, empalizar, entenderles, ponerles el hombro y reconfortarles, aunque a veces nos cuesta porque es verdad, nadie es perfecto y menos con el estrés del día a día.
    Me encanta leerte!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Aunque es un gran esfuerzo cambiar ya de mayor, es cierto que ellos lo hacen más fácil porque sabes que es por su bien. Y la recompensa es enorme :)

      Eliminar
  2. La verdad que no conocí qué es Asperger pero yo me veo reflejado, creo que tengo hiper sensibilidad, asperger y tdah de todo jajaja no me he diagnosticado pero dudo que tengo pero sobretodo de pequeña, que era como una bomba de relojería. Aunque a día de hoy el enfado me hace un daño tremendo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bueno como explicaré en una próxima publicación, yo también soy una persona hiper sensible, cuadriculada y que todo me afecta muchísimo... Creo que eso tiene que ver más con nuestra personalidad que con un trastorno, al menos en mi caso jeje. Por desgracia el asperger es algo más complicado :( Gracias por leerme!

      Eliminar
  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar