domingo, 12 de junio de 2016

Los planes ( y los cambios en general)

Según mi experiencia y lo que he leído, que ha sido mucho, los cambios en general afectan a las personas con asperger de una manera que nadie puede imaginar. De igual modo, los cambios de planes son algo difícil de digerir para ellos y a menudo les causan tal desconcierto que pueden desestabilizarlos durante días.


   He de reconocer que yo soy una persona muy cuadriculada. Desde siempre me ha gustado tener mis planes muy cerrados y me cuesta aceptar los cambios, pero poco a poco he ido aceptando que no todos son como yo y que siempre surgen imprevistos que pueden trastocar lo que tenías en mente. El problema es que, desde que entiendo cómo afectan esos cambios a mi hijo, me he visto casi forzada de nuevo a mantener mis planes lo más cercanos posible a lo que se le explica a él, y esto a menudo nos causa malentendidos o malestares con la familia o amigos que forman parte de ese plan.
   Es difícil entender que para mi hijo si se le dice que vamos a ir un día al parque, comer bocadillos, beber zumos y montar en bici y, en último momento decidimos que no, que mejor vamos a un río a bañarnos, para él es como una explosión dentro de su cabeza. No entiende por qué no se ha seguido el “guión” establecido y, aunque suele aceptar el cambio e ir de mejor o peor gana, al llegar a casa, en la intimidad, descarga toda esa tensión que ha retenido en forma de llanto y negatividad.
   Al principio de descubrir lo que tenía, entendí muchas situaciones en las que nos habíamos visto envueltos y con las que, sin saberlo, habíamos provocado en el niño mucha ansiedad. Cuando aún no entendíamos bien lo que le ocurría cuando no se seguía un plan, yo intentaba convencerle de que no pasaba nada y que no tenía que sentirse frustrado de no llevarlo a cabo, que en la vida hay cambios y que tiene que aprender a vivir con ellos. Por supuesto, en esos momentos no caía en que: 
          1- Tiene solo seis años, y en estas edades la frustración no la aceptan como un adulto, tengan TEA o no.
           2- A la edad le sumamos que su trastorno le supone una bajísima tolerancia a la frustración.
   A menudo me siento una caprichosa, exigiendo a los demás que si se hace un plan hay que seguirlo, o que si se cambia de idea antes de comenzar ese plan, que hay que avisarme con tiempo para hacérselo entender como buenamente pueda(cosa que no es fácil, a veces diría, imposible). Y pocas personas entienden de verdad lo que le ocurre a mi hijo, la tensión que se genera en mi casa cuando él se pone mal, y los malos ratos que pasamos los cuatro siempre que hay un cambio en nuestro entorno.
   Hace poco me ocurrió algo curioso. Habíamos quedado para ir al campo con la familia y una prima mía comentó delante de mi hijo que habían ido solo porque sabía que a él estropearle los planes le sentaba muy mal, pero que su primo se había portado mal y si no fuera por eso no habrían ido. Pues a mi hijo eso le hizo sentir genial (no que su primo se hubiese portado mal, por supuesto). El hecho de que una persona de su entorno entendiera esa necesidad que siente de tenerlo todo controlado y que nada cambie, para él fue toda una sorpresa pues no suele ocurrir algo así a menudo. Y desde entonces al menos una vez al día me dice: mamá, que bien me entiende la tía, que sabe que a mí los cambios de planes me agobian, cómo me gusta que alguien me entienda. Estas palabras...como decirlo...cuesta escucharlas en un niño tan pequeño, pues en el fondo sabes que él se siente muy incomprendido y lo pasa mal. Antes no lo decía pero poco a poco está verbalizando ese sentimiento, y como madre es duro que cada día me diga algo así pues me hace ver lo que sufre a veces sintiéndose tan diferente y extraño.

   Antes he mencionado que me siento una caprichosa. Creo que me he expresado mal...quería decir que ME SENTÍA una caprichosa. Hoy por hoy sé lo que necesita mi hijo, sé que en el futuro se enfrentará a situaciones descontroladas que tendrá que afrontar solo. Pero mi deber como madre es protegerles a él y a su hermana, y en estos momento lo mejor que puedo hacer es ayudarle a que su entorno sea lo más adecuado posible para su situación. Y si esto pasa por fijar planes e intentar no moverlos, por sentime a veces un bicho raro y apartada de los demás, por darle una estabilidad familiar y de amistades muy sólida que le ayude a integrarse, por ayudarle a entender a los demás y a ser entendido a pesar de parecer una pesada, caprichosa o insoportable, así seré mientras lo necesite y yo pueda aportárselo. 
   Este mundo no es nuevo solo para mí, lo es para todo nuestro entorno y, aunque sea difícil de entender, creo que con la ayuda y comprensión de todos los que de verdad le quieren podemos hacer de mi hijo una persona adaptada y feliz.

2 comentarios:

  1. Poco a poco también él irá flexibilizando un poquito, es muy inteligente. 😘😘

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  2. Sí, habrá cositas que vaya aprendiendo a controlar con el tiempo. Aún es muy pequeño y llevamos trabajando con él poquito tiempo.

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