domingo, 10 de julio de 2016

Aitor y Simba, una relación necesaria, pero incomprendida


Hoy no vengo a hablar de una experiencia propia,aunque bien podría serlo dadas las circunstancias que rodean el caso y lo que me ha afectado leerlo. Las injusticias nos rodean a diario y,en este caso, el afectado no es mas que un niño que necesita un apoyo muy especial para poder integrarse en la vida escolar.


   Hace unos días se abrió una campaña de recogida de firmas en change.org para ayudar a un pequeño con TEA. Aitor, el niño al que me refiero, tiene un perro de servicio para niños con autismo que le ayuda a vivir mejor. Antes de tenerle al lado, el pequeño no dormía de día ni de noche incluso medicado,además, y desde mi punto de vista lo más peligroso, tenía conductas de fuga en la calle. ¿Podéis imaginar la angustia de sus padres al salir a pasear o de compras con él? Si normalmente salimos con cien ojos y aun así a veces se te sueltan de la mano y salen a correr...imaginad que ese "a veces" se transforme en "siempre"... un estrés para los que salen con el pequeño a la calle y un peligro constante para él. Y no solo en los paseos y su vida familiar estas conductas hacen acto de presencia, porque a la salida del colegio ya se les ha escapado el niño, situación que con su perro al lado no hubiera tenido lugar.
   Aquí entra en juego Simba, un animal de esos que te hacen apreciar aun más la labor de los perros de servicio, que con toda la diligencia,paciencia y eficacia del mundo son entrenados para ayudar a personas discapacitadas de todo tipo. Este perro entró en la vida de Aitor y la transformó. Ya duerme 10 horas del tirón incluso sin medicación y sus conductas de escape están controladas siempre que Simba esté a su lado. En pocas palabras: les facilitó la vida al niño y a su entorno.
   Pero como siempre ocurre, las historias con final feliz siempre encuentran piedras en sus caminos que hacen que todo sea un poco menos de color de rosa. Y es que, por una negativa incomprensible de la Conselleria de Educación, Aitor tiene que separarse de su guía en la puerta del colegio porque le han prohibido la entrada al animal. Y digo yo, si un niño ciego necesita un perro guía también le negarán la entrada ¿no? Pues permitidme ponerlo en duda. Y es por una sencilla razón, o eso creo yo, que desde que mi hijo está diagnosticado vivo y revivo días sí y día también: es algo que a simple vista no se aprecia. Me refiero al hecho físico. Un ciego no ve, la gente lo puede comprobar y es fácil sentir empatía porque es algo "tangible". Pero estos niños son tan incomprendidos que una herramienta que, según expertos y,porqué no, según sus padres que son quienes mejor le conocen, le es negada por razones que yo no alcanzo a entender.
   El animal tiene sus papeles en regla, va identificado en todo momento con su peto de trabajo, realiza visitas con su instructora regularmente para seguir entrenándole según las necesidades del pequeño, y sé que es un animal dedicado en cuerpo y alma a Aitor. Entonces,¿qué hace a alguien negarse a que un niño con esa necesidad pueda integrarse mejor en su escuela aunque sea con un perro al lado?No es un capricho, es una necesidad así de sencillo. Y tampoco piden una jornada completa con el perro en clase,piden al menos que le pueda acompañar a su fila y recogerle en ella a la salida, para que el niño no salga corriendo y le pueda ocurrir cualquier cosa que lamentar como ha sucedido anteriormente sin consecuencias nefastas por suerte.
   Por eso os escribo hoy, porque mi niño no tiene esa necesidad pero no quiero imaginar que la tuviera y se la negaran porque sí. Os dejo un enlace donde podéis leer la historia de Aitor y Simba y firmar para hacer fuerza y que llegue a quien tenga que llegar el mensaje de solidaridad con este niño que no pidió tener lo que tiene, pero sí merece un poco de comprensión y empatía hacia su situación.

   Gracias a todos por leerme.

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