domingo, 20 de noviembre de 2016

Aquí estoy de nuevo después de un descanso

   Bueno...No sabía bien como iniciar este post después de meses de abandono del blog. Y sí, ha sido un abandono en toda regla, cosa que me ha hecho sentirme mal, pero que no he podido evitar por lo que os contaré a continuación.
   Cuando escribí mis publicaciones de verano, ya empezaba a desanimarme bastante. No es que el blog me aporte nada malo, todo lo contrario, pero algunas reacciones a mi alrededor me hacían tener poca ilusión por escribir. Entre esta situación, que el verano no ha sido fácil, y uniéndolo a que el principio de curso con mi hijo ha sido de nuevo agotador y complicado, pues ni el tiempo ni el ánimo han contribuido a que me pusiera a la tarea de publicar mis escritos.
   He recibido críticas por este blog, muchas positivas, unas cuantas negativas, y como soy de carácter más bien pesimista he dejado que esa negatividad pesara más que lo bueno que me aportaban las personas que me decían la buena labor informativa que estaba haciendo hablando de mi experiencia con mi hijo. He dejado que se me hiciera sentir obsesionada o cansina porque en mi mente y en mi vida predominara el trastorno de mi hijo, y encima quisiera plasmarlo en palabras para desahogarme y además ayudar a quien quiera que le llegara mi mensaje. No he escuchado las voces que me pedían más publicaciones, no he atendido a las personas que entendían que no es una obsesión, es una necesidad de sacar de dentro lo que llevo y solo alguien que lo vive puede entender. 
   Hablando de obsesiones, hay una cosa que cualquiera que viva lo que yo vivo entenderá: no es una obsesión, es una vida que cambia de la noche a la mañana cuando te confirman el diagnóstico de tu hijo. Quienes no lo viven pueden tomar dos caminos: intentar empatizar contigo y comprender que no es obcecación(porque si les pasara a sus hijos seguramente tampoco pararían de hablar e investigar sobre el tema); o directamente no entenderte. Por suerte el otro día pasé una agradable mañana y parte de la tarde con dos personas (gracias Gema y Lucía), que me hicieron cambiar mi forma de pensar, dejar de culparme por desahogarme y hablar de lo de mi hijo casi constantemente, y decidir volver a escribir en el blog de nuevo. Asímismo otro familiar,  una prima de las que la vida te regala y que no son de sangre, pero tienen más peso en tu vida que si lo fueran, me ha hecho darme cuenta de que tengo que desoír las malas palabras y centrarme en lo que me ayude y ayude a mi hijo (y, por qué no, a más personas como nosotros).
   También hoy he recibido un comentario de una chica que me dice que tiene asperger y mi blog le ayuda a entender mejor a su madre (si lees esto, que sepas que has sido tú la que me ha hecho decidirme del todo a publicar hoy, muchísimas gracias). Eso para mi es suficiente razón para seguir adelante, porque ese es el motivo de mis publicaciones: ayudar aunque sea solo a una persona, y hacerle sentir que no está sola en esto que somos muchas las familias que estamos viviendo esta situación tan incomprendida a menudo.
   Mi nuevo mundo TEA vuelve y esta vez espero no dejarme apagar por vientos que nada aportan a mi tarea. Muchísimas gracias a los que seguís leyéndome y bienvenidos a todos los que deseen comenzar a hacerlo.

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