lunes, 12 de diciembre de 2016

Contarlo o no contarlo...esa es la cuestión

No hay ningún viento favorable para el que no sabe a qué punto se dirige. Arthur Schopenhauer.

   Cuando te conviertes en padre o madre tu vida cambia y si antes decidías para tu persona, ahora te toca hacerlo por ti y por otra más indefensa. No es asunto sencillo pues desde que sabes que vas a tener un bebé te cargas con dudas y, una vez le tienes en brazos, esas decisiones te cuestan aún más pues muchas decidirán parte del rumbo que tomará su vida.
   Nosotros hemos pasado por todas esas dudas, dos veces además, pero teniendo un hijo con TEA las decisiones que tomas se convierten aún más en algo a veces trascendental para su desarrollo, y la responsabilidad de decidir pesa como una losa. Nunca sabes cómo acertar, y no estamos hablando de decidir una extraescolar o qué estilo de ropa ponerle...a veces es algo tan sencillo como qué hacer de comida (al igual que, según tengo entendido, le sucede a muchos niños con TEA, a mi hjo le repelen ciertos colores y texturas en los alimentos), o por qué calle pasear por si hay ruidos fuertes u obras. Y siempre entra en juego el estado de ánimo en el que se encuentre o la suerte que tengamos de que nos vayamos cruzando con "obstáculos" que le hagan desestabilizarse.
   Hace mucho tiempo, desde que comenzamos a sospechar que nuestro hijo tenía asperger, que nos surge la duda de si debemos contarlo o no. Hay personas, las menos, que nos han aconsejado que no tenemos que decirlo allá donde vamos pues estamos condicionando a los demás a que encasillen al niño. Muchas otras personas, la mayoría y además varios profesionales, han insistido en la necesidad de que donde vaya mi hijo se sepa lo que le ocurre para que sepan cómo tienen que tratarle, hablarle y acercarse a él. Nosotros siempre hemos optado por la segunda opción pues preferimos ser sinceros y contar lo que le ocurre para evitar situaciones incómodas para él. Y así habíamos hecho hasta ahora...
   Este año mi hijo quería jugar en un equipo de fútbol. Antes iba a la escuela del fútbol del colegio, en un entorno conocido para él y con niños con los que tienen relación desde que tenía tres años... Pero no, él quiere ser portero y quiere jugar partidos, cosa que no le ofrecía el cole. Finalmente nos informamos y decidimos apuntarle a un equipo, en el que juega con dos compañeros del colegio, y donde desde el primer momento los entrenadores y las personas con las que hablamos antes de dar el paso definitivo supieron del trastorno del niño.
   El primer día que tuvieron partido, una mamá me comentó lo nervioso que era mi hijo, y le dije sobre el asperger. Ella me tranquilizó y me dijo que era un niño más y que no me preocupara. Pero ahí quedó todo en cuanto a contarlo. No quería condicionar a los otros papás, ni a los niños, hacia mi niño por lo que he dejado pasar los meses para ver qué tal iba la cosa. Y la verdad que mi hijo está contento, va feliz a los entrenamientos y sus compañeros le han aceptado pero... algunos niños, como es normal, le han llamado la atención sobre el hecho de que no para de moverse o de hablar, pensando que lo hace por llamar la atención o por enredar. Y su preocupación ha ido creciendo conforme pasan los partidos y le meten algunos goles por no parar quieto ni un segundo.Estando así la cosas, ha llegado el momento de tomar una decisión complicada...
   Mi hijo me ha pedido que la psicóloga del colegio le cuente a sus compañeros lo que le ocurre, que está cansado de que nadie le entienda. Desde el colegio nos dijeron que no creen necesario hacer esto y que los niños deben ver la situación de una forma natural, sin condicionar, pero es que lo de mi hijo no es algo natural y los niños que no saben lo que le ocurre tienden a pensar diferentes cosas: que se burla de los demás por las muecas de su cara, que no atiende en clase porque está moviéndose y haciendo el tonto, que como no se entera de nada y no se defiende se pueden burlar fácilmente... Un sinfín de reacciones que se evitarían si esos niños entendieron lo que le ocurre a su compañero. Por suerte esta semana ya van a hablarlo con los compañeros y mi niño va a explicárselo con ayuda de la psicóloga del centro.
   Dicho lo anterior, voy al grano, a la decisión que os comentaba antes. Él me ha pedido que no lo sepan sus compañeros de fútbol. Creo que le da miedo que, al ser amigos nuevos, le rechacen cuando sepan lo que le ocurre(que según él es una enfermedad). Pero sí hay niños que han comenzado a cuestionarse por qué su compañero se mueve tanto, incluso se lo han preguntado a él, y al final he decidido contárselo a los padres para que ellos puedan explicárselo a sus hijos. Primero consulté con el entrenador, que ha sido un gran apoyo para decidirme dado el miedo que yo tenía a contarlo (y lo negado que estaba mi hijo a que lo hiciera). Él pone todo de su parte para que no se den situaciones difíciles para el niño pero lógicamente tiene que controlar a diez niños más y no puede estar en todo. Aún así, tanto él como su compañero, son unos entrenadores estupendos y mi hijo siempre se ha sentido bien con ellos, por lo que confío en su criterio y así, he llegado a contarlo a los demás papás.
   ¿Cómo comenzar a contarle a personas que no conoces lo que le ocurre a tu hijo? Pues escribiendo un texto y borrándolo mil veces, intentando sintetizar lo complicado de la situación, pasando miedo a que te rechacen, a que te digan lo típico de: pero si no se le nota nada... en fin, pasándolo regular. Pero lo hice, les expliqué que mi hijo tiene TEA, les mandé alguna imagen donde explica brevemente lo que es el asperger, y les comenté que él no quería que se supiera pero que creía necesario que sus amiguitos conocieran lo que ocurre para que esas cosas tan raras que hace no fueran extrañas para ellos. Y cuando terminé de enviarlo...pensé: ya está hecho, ahora a ver las reacciones... Y fue una sorpresa la empatía de los papás, el apoyo y la comprensión (sí, sorpresa, pues no siempre ha sido así con otras personas). Nos han mostrado cariño  hacia nosotros y hacia mi hijo, tanto por el grupo donde lo expuse, como por privado. Han sido algunas mamás las que me han hecho saber que sus nenes ya tenía dudas sobre lo que le ocurría a mi hijo, y que mi "confesión" les ha ayudado a poder explicárselo de mejor manera. Y yo...me he quitado un peso gigantesco de encima.
   Mi conclusión es que siempre es mejor que se sepa lo que le ocurre a un niño con estas características. No estamos encasillándolo, estamos avisando de que tiene un comportamiento diferente a los demás y que quien tenga el " control" de la situación debe saberlo y estar atento a cualquier atisbo de extrañeza de los demás niños y actuar sabiendo lo que hace. Es difícil contarlo de primeras, pero más difícil es llegar a situaciones indeseadas por ocultar lo que es evidente.

1 comentario:

  1. Como siempre, totalmente de acuerdo. Poco a poco iréis haciéndolo de manera más natural y no os costará tanto. ;)

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