martes, 6 de diciembre de 2016

No te rías de un niño con discapacidad...él no se va a reír contigo

Tener Asperger no es vivir ajeno al mundo, es ver el mundo de diferente manera pero sentir como cualquiera o, si cabe, mucho más intensamente que un neurotípico.


   Esta semana vi en Facebook una imagen que decía algo así como que si te ríes de un niño con una deficiencia, el niño se reirá contigo gracias a su inocencia. Lo leí en varios perfiles, es decir, es una imagen que está moviéndose por esta red social como una idea muy bonita dando valor a la inocencia de los niños, sin ir más allá. Como escribí en varias ocasiones, es una frase muy sentimental, muy romántica...pero incierta y utópica. Cuando vives con un niño con una discapacidad, sobre todo si son conscientes en todo momento del mundo que les rodea, no van a reírse cuando otra persona se mofe de ellos (a veces ni siquiera entienden bien cuando alguien se esta riendo CON ellos y se sienten atacados).
   Mi hijo es un niño extremadamente sensible a lo que le puedan decir los demás. Le afecta de una manera especial cuando algún niño le llama tonto o le insulta de algún modo. Él se siente tonto y, aunque habrá quien diga que es muy inteligente, socialmente hablado piensa que es inútil. Esto está convirtiéndose en un problema porque estas situaciones suelen ocurrir cuando no hay adultos cerca, y además él no se sabe defender al momento, por lo que podéis imaginar lo que supone para nosotros como padres  tener que lidiar con esto a diario, y la impotencia que sentimos de verle tan entristecido con estas situaciones sobre todo si se da con niños que él considera buenos amigos.
   Volviendo a tema con el que comencé, tener una discapacidad y ser un niño no te hace vivir en un mundo de fantasía y unicornios de colores que te traen la felicidad y la capacidad para transformar un insulto en una palabra hermosa y maravillosa que te hace feliz. De hecho a mi niño cualquier insulto, aunque parezca lo más tonto de mundo, supone un gran dolor emocional y si se refiere a algo relacionado con su trastorno, ya no quiero ni contaros cómo se siente. Él es muy consciente de sus limitaciones y el que alguien se lo recuerde de un modo negativo jamás le hará sonreír, y dudo que a cualquier niño que tenga algo que le haga diferente le agrade.
   Esta frase que os comento al principio de la publicacion me impactó directamente porque es una situación que en estos momentos  tenemos casi a diario en mi casa: la incomprensión de que lo que a otro niño no le afecta, al mío le afecta por mil. Sentimos impotencia por no poder hacer entender a otros niños y personas lo que provocan en nuestro hijo cuando le dicen algo que para él es ofensivo, así como para hacerle ver a él que no es para tanto y que tiene que aprender a ignorar lo que le diga o a defenderse dado el caso. 
   Para concluir, yo pediría más sensibilidad con los discapacitados sean del tipo que sean, y más empatía que hoy en día hace falta mucho y a veces mi hijo, teniendo el trastorno que tiene y siéndole difícil sentirla en muchas ocasiones, la muestra de un modo más sincero y positivo que muchas personas que no tienen deficiencias de ningún tipo. 
   ¡¡Ah!!Y por supuesto, respecto a la frasecita que anda por Facebook...reírse de cualquiera, sea discapacitado o no, niño o adulto, alto o bajo, feo o guapo... no va a hacer a la otra persona sonreír, pero sí va a hacer al que ofende y se ríe del otro un ser desdeñable y más si lo hace apuntando a lo que es evidente que daña al de enfrente. Evitemos esto educando a los niños desde pequeños en el respeto y la tolerancia por el prójimo, para que cuando sean adultos sean los que defienden al discapacitado y no los que se ríen de él.

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